María Victoria Falceto Recio, es Licenciada y Doctora en Veterinaria por la Universidad de Zaragoza (UNIZAR). Profesora Titular de  Reproducción y Obstetricia en la Facultad de Veterinaria y Responsable del Servicio de Asesoría y Diagnostico Reproductivo en Porcino (SARPOR). Autora de númerosas publicaciones, así como, ponente en cursos, congresos y máster, pertenece al Grupo de investigación en reproducción asistida animal reconocido por la Diputación General de Aragón donde participa en varios proyectos de investigación.

Su labor ha ido encaminada a promocionar, desde la Facultad de Veterinaria, la formación en Reproducción y Obstetricia de los alumnos de Grado, de Postgrado y de los profesionales externos, siendo colaboradora de estudios oficiales y asociaciones profesionales como AVPA (Asociación de Veterinarios de Porcino de Aragón), ANAVEPOR (Asociación Nacional de veterinarios de Porcino) y ANAPORC (Asociación Nacional de Porcinocultura Científica). Actualmente es Presidenta de AVPA, secretaria de ANAVEPOR y vocal de ANAPORC.

Cofundadora en el año 2006 y desde entonces codirectora del Máster Oficial interuniversitario de Sanidad y Producción Animal de las Universidades de Lleida, Zaragoza y Complutense de Madrid.

Para comenzar nos gustaría que nos hablases de las diferentes herramientas a nivel hormonal que tenemos en reproducción y cómo crees que nos podrían ayudar a mejorar los resultados productivos y reproductivos en las granjas.

La reproducción en la especie porcina incluye una serie de pasos fundamentales que ocurren desde antes de la salida en celo de la cerda inseminada hasta el destete de los lechones tras el parto y la lactación y el comienzo de otro ciclo productivo. 

Este hecho que parece habitual en la granja, puede fallar en cualquier momento. Cada uno de los eventos del proceso reproductivo, no podría continuar si los anteriores no se hubieran desarrollado correctamente. Así pues: si no hay la salida en celo, no hay la ovulación; si no hay ovulación e inseminación, no hay fecundación; si no hay fecundación, no hay implantación embrionaria ni desarrollo fetal ni parto;  si no  hay parto no hay lactación ni destete de los lechones.

El ritmo reproductivo continuo y eficaz de las cerdas en la granja, es posible, gracias al funcionamiento correcto del conocido eje hipotalámico-hipofisario-ovárico (H-H-O), que regula la reproducción a través de las hormonas reproductivas. La hormona liberadora de las gonadotropinas (GnRh) producida en el hipotálamo, induce la secreción de las hormonas hipofisarias Folículo Estimulante (FSH) y Luteinizante (LH) que regulan el funcionamiento cíclico del ovario y la producción de las hormonas ováricas: los estrógenos y la progesterona. También las prostaglandinas uterinas participan en el proceso de luteolisis en la hembra no gestante o en el parto de la hembra gestante. Además la oxitocina y la prolactina son fundamentales en el proceso del parto y la lactación.

En el Vademécum veterinario encontramos comercializadas hormonas reproductivas que nos permiten controlar cada uno de los pasos del ciclo reproductivo o tratar las cerdas con fallo reproductivo. Así pues, los análogos de la GnRH inducen la ovulación; las gonadotropinas PMSG (Pregnant Mare Serum Gonadotrophin) y hGG (Human Chorionic Gonadotrophin) realizan las funciones de la FSH y la LH para que las cerdas jóvenes y las destetadas en anestro salgan en celo, especialmente en la época de verano; los progestágenos imitan el bloqueo del eje H-H-O, igual que hace la  progesterona para agrupar la salida en celo de las cerditas de reposición y las cerdas desubicadas en la granja y poder introducirlas en el ciclo reproductivo en el momento deseado; las prostaglandinas inducen el parto de la cerda en el momento que mas nos interesa y además sirven para tratar las metritis;  la oxitocina, la vetrabutina y la carbetocina ayudan en desarrollo del parto problemático y en el comienzo de la lactación. 

Otras aplicaciones más novedosas del uso de los progestágenos en el control reproductivo son las siguientes:

• En la segunda semana tras la inseminación pueden ayudar a mantener la gestación en la época otoñal y además, mejorar el tamaño de la camada.

• Al final de la gestación, pueden prevenir los partos prematuros y también pueden retrasar los partos hasta el momento que podamos atenderlos mejor.

• Durante la lactación pueden evitar la salida en celo de las cerdas en la sala de maternidad. 

• Administrados antes el destete pueden aumentar el tamaño de la camada.

• Tras el destete, dan tiempo suficiente a la cerda para recuperar su condición corporal antes del siguiente celo.

• También pueden utilizarse en el tratamiento de los quistes ováricos.

Para poder programar el uso de las hormonas exógenas y controlar el proceso reproductivo de las cerdas de la granja, los veterinarios debemos seguir los siguientes pasos:

1- Estudiar el funcionamiento del eje H-H-O y las hormonas reproductivas. Conocer la fisiología nos va a permitir saber que hormona utilizar para obtener un objetivo reproductivo concreto. Por ejemplo: inducción del celo, sincronización del celo, inducción y sincronización de la ovulación o inducción y sincronización del parto.

2- Leer la ficha técnica de todas las hormonas registradas para porcino en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y conocer sus indicaciones terapéuticas, posología, vía de administración, contraindicaciones, efectos adversos, periodo de supresión antes del sacrificio en el matadero, etc.

3- Elegir, entre las diferentes alternativas farmacológicas, la hormona a utilizar en función del momento reproductivo de la cerda y su entorno en la granja, evitando administrar las hormonas “a ciegas”. Para ello, es necesario conocer el último evento reproductivo registrado en la ficha reproductiva de la cerda: celo, inseminación, aborto, parto, destete o la administración de una hormona.

4- Cuando no tengamos datos o haya dudas sobre su situación reproductiva, debemos utilizar técnicas de diagnóstico reproductivo. La determinación hormonal de progesterona y la ecografía abdominal nos ayudan a saber que hormona utilizar. Por ejemplo, si la cerda esta en anestro, elegiremos gonadotropinas para inducir su celo y si esta en pseudoanestro, administraremos progestágenos para sincronizar con otras cerdas su próxima salida en celo. 

5- En todo momento, hay que vigilar que se realice un manejo reproductivo correcto de la granja paralelo al uso de las hormonas reproductivas. Por ejemplo: estimular con el macho cuando se inyectan las gonadotropinas, controlar que las cerdas ingieren todos los días la cantidad necesaria de progestágeno, revisar la calidad de las dosis seminales, asegurar la presencia de personal especializado para atender los partos programados con prostaglandinas, no usar oxitocina si el parto todavía no está instaurado, etc.

6- Hay que analizar cada explotación de forma independiente para programar cambios de manejo y tratamientos hormonales. Las protocolos de control no pueden ser iguales en todas las granjas.

7- Es recomendable estudiar periódicamente los aparatos genitales de las cerdas enviadas al matadero por problemas reproductivos para comprobar que se está realizando un manejo y uso hormonal correctos en la granja.

Todas las hormonas son efectivas y usadas bien, no producen efectos secundarios en la cerda. Sin duda, el uso de hormonas reproductivas es una herramienta que asegura una buena fertilidad y prolificidad, a la vez que permite reducir el número de días improductivos de las cerdas en la granja, simplificar y mejorar la organización del trabajo de los operarios y disminuir el número de cerdas aptas para la reproducción enviadas erróneamente al matadero. Es difícil imaginar la producción porcina actual sin el uso de hormonas.

Has mencionado los análogos de la GnRH, ¿Cómo describirías su mecanismo de acción desde el punto de vista reproductivo?

Los  análogos de la GnRH presentan actividad semejante a la hormona natural. Su acción es inducir la liberación de las hormonas FSH y LH. 

En el caso de la Buserelina, el aumento de LH tiene lugar rápidamente tras la inyección del análogo y presenta la misma magnitud que presentaría el pico preovulatorio de LH no inducido aunque se produce unas horas antes y a la vez, en todas las cerdas sincronizadas. La ovulación ocurre 40-44 horas tras su administración intramuscular. Ello nos permite programar la inseminación 30-33 horas tras la inyección, es decir, unas 7-14 horas previas a la ovulación. Por ello, se requiere una sola inseminación ya que los espermatozoides capacitados se encuentran en la ampolla del oviducto con los ovocitos recién ovulados en el momento optimo para la fecundación.

Además de utilizar semen de buena calidad, los requisitos para el éxito del tratamiento con Buserelina son que la hembra presente buena condición corporal y se encuentre en la fase de proestro del ciclo sexual. Esto último, se consigue inyectando la hormona 115-120 h tras la retirada del altrenogest en las nulíparas y 83-89 horas tras el destete. En ese momento, el ovario se encuentra en la fase folicular terminal pudiendo responder al pico inducido de LH. Es imprescindible cumplir estos horarios para obtener la máxima fertilidad y prolificidad de las cerdas sincronizadas con Buserelina.

Y ¿Qué aplicaciones puede tener esta herramienta en la reproducción porcina de hoy en día?

En general, la sincronización de la ovulación permite organizar mejor el trabajo semanal de cualquier granja, al conocer el día y la hora exacta de la inseminación única, pudiendo dedicar el personal mas preparado a esta misión. Además podemos inseminar todas las cerdas del lote con el semen del mismo padre, pudiendo disminuir la variabilidad de peso al nacimiento entre las camadas. 

Al sincronizar la fecundación entre las diferentes hembras del lote, también puede haber mayor agrupamiento entre los partos, lo cual permite realizar una mejor atención de los mismos, disminuyendo el número de lechones nacidos muertos. Al dedicar mas tiempo al encalostramiento y a realizar el proceso de las adopciones de los lechones conseguimos que aumente el número de lechones destetados por cerda.

El ahorro económico en dosis seminales se puede invertir en la mejora la genética. La utilización de dosis homoespérmicas de los machos finalizadores es importante en la diseminación del progreso genético en las granjas de madres.

Desde la perspectiva que te ofrece tu amplia experiencia con este tipo de protocolos ¿qué datos puedes ofrecernos y que beneficios crees que pueden aportar a la reproducción porcina?

En el año 2013, realice la primera prueba en España con la Buserelina, obteniendo los mismos resultados reproductivos que el lote control además de todas las ventajas comentadas anteriormente. Desde entonces hasta la actualidad he realizado varias pruebas, obteniendo con la inseminación única resultados muy parecidos al grupo control en el que se realizaban varias inseminaciones. Nuestro objetivo no ha sido nunca mejorar unos resultados productivos, en la mayoría de las ocasiones difíciles de superar, si no obtener las ventajas comentadas ya en la gestión del trabajo en la granja a nivel de las inseminaciones y la atención al parto y en el apoyo en la difusión genética de los machos seleccionados.

La última experiencia realizada en 2020 ha combinado la inducción de la ovulación con Buserelina y la inseminación única de tipo poscervical en hembras nulíparas utilizando un catéter diseñado para esta edad. Pese al rechazo actual de aplicar estas nuevas técnicas en las hembras jóvenes, nosotros hemos obtenido excelentes resultados reproductivos semejantes al grupo control alcanzando en ambos grupos fertilidades superiores al 90% y un tamaño de la camada superior a 18 lechones por parto.

La experiencia de estos años nos ha enseñado que para instaurar este tratamiento hormonal u otros, las hembras reproductoras multíparas además de presentar buena condición corporal, no deben estar cojas ni presentar patología uterina y/o mamaria al destete.  En el caso de las hembras nulíparas, además, es fundamental que se haya controlado la presencia de un celo previo a la sincronización y que se administre correctamente el tratamiento con progestágenos. Tampoco debe haber un problema de “cerda sucia” en la granja u otro problema sanitario de tipo reproductivo. En resumen, la inducción de la ovulación y la inseminación única no van a solucionar los problemas de salud y de manejo presentes en la granja, por lo que para aplicar un protocolo hormonal de este tipo, se recomienda resolverlos primero. Entonces, lo normal es obtener resultados reproductivos favorables.

¿Podría utilizar esta nueva herramienta cualquier productor y que recomendaciones nos harías?

Las ventajas de esta técnica pueden aplicarse a cualquier granja de reproductoras tanto de cerda blanca como de ibéricas, pero no cabe duda, que son las granjas de selección y de multiplicación genética las que más podrían beneficiarse del uso de la Buserelina para realizar una inseminación única por cerda en celo. La utilización del semen de los eyaculados de los verracos seleccionados en un mayor número de hembras bisabuelas o abuelas, permite valorar en menor tiempo su progenie. 

Otra ventaja muy importante que es aplicable a cualquier granja, es la menor necesidad de dosis seminales en caso de contingencia. Por ejemplo, ante un problema sanitario en el centro de inseminación artificial que impida el suministro habitual de semen a la granja, no es lo mismo tener que conseguir dosis seminales para una inseminación que para 2 ó 3 inseminaciones por cerda. Probar el protocolo en la granja de forma preventiva por si hiciera falta en el futuro, es una posibilidad que pocos productores tienen en cuenta.

ReproPig

Ver todos

Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *