En esta ocasión hemos tenido la oportunidad de compartir una jornada de trabajo con el consultor porcino Juan Luis Úbeda, todo un referente en el sector, con el descubrimos, sobre el terreno, los problemas reproductivos más comunes en las granjas y, por supuesto, las soluciones a estos problemas.

¿Cuáles son los principales problemas que se encuentra en las granjas desde el punto de vista reproductivo?

En mi opinión, en las granjas nos encontramos con dos tipos de problemas reproductivos:

El primero de ellos se refiere al incumplimiento de los objetivos reproductivos o la dificultad para alcanzar estos objetivos, en términos de cubriciones -tanto a nivel general como de primerizas-, lechones destetados, niveles de fertilidad; que van a tener como consecuencia que no seamos capaces de llenar los engordes. Es un problema que llevamos sufriendo desde hace ya muchos años y que está relacionado con el espacio, la gestión y disponibilidad de las cerdas y el diseño de las explotaciones.

Otro de los problemas que más nos encontramos es el relativo a la gestión del personal. Las granjas son complicadas de llevar, requieren mucha dedicación y es difícil organizar los turnos. Hay que trabajar los festivos y los fines de semana, y muchas veces ponemos demasiada responsabilidad en manos de los encargados de granja. La verdad es que llegados a este punto me gustaría “romper una lanza” en favor de los encargados de granja y hacer un reconocimiento a la labor que realizan en las granjas. Cada vez las cerdas son más complicadas y requieren más trabajo; son más prolíficas y demandan una mayor atención en los partos, sin embargo el número de empleados, más o menos, se mantiene, a pesar de que el trabajo se multiplica. 

¿Cómo ha sido la evolución del manejo reproductivo a lo largo de los últimos años?

En mi opinión habría que hablar más de una revolución que de una evolución. En los últimos años estamos asistiendo a cambios drásticos, liderados por las casas de genética, que abogan por inseminar a las cerdas a edades precoces, desterrando la antigua teoría de inseminar a una cerda sólida, grande y de mucha edad. Por tanto, lo que tenemos que hacer es cubrir una cerda correcta, que por lo general es una cerda joven, de buen tamaño y madura sexualmente

Hemos pasado de cubrir a las cerdas a una edad determinada a cubrir a una cerda correcta y lista para ofrecer todo su potencial genético.

¿Cuáles son los aspectos clave para el éxito en el manejo de la nulípara?

Esta pregunta que me haces podríamos decir que es “la pregunta del millón” y tiene una difícil respuesta. Una de las claves sería construir o diseñar lo que llamamos una cerda correcta: una cerda que tenga entre 210 y 225 días; de 140 a 150 kilos de peso vivo, con una buena condición corporal, buen nivel de grasa dorsal o espesor del lomo; y que sea madura sexualmente. Hoy en día, si se cumplen todas estas características, la edad ha dejado de ser un factor limitante. Es importante disponer de un sistema de trabajo en el que todos estos factores que definen a la cerda correcta estén perfectamente especificados, explicando cómo la vamos a alimentar, cuando la vamos a seleccionar, qué objetivos de cubrición queremos, si va estar en parques, si va estar en jaulas, si se la va a entrenar con las máquinas de alimentación electrónica, durante la cuarentena o antes de la cubrición… Todos estos aspectos van a actuar como factores limitantes que debemos conocer a la perfección.

¿Cómo podemos determinar la edad ideal para la primera cubrición?

Aquí nos podemos ver en diferentes escenarios. Por ejemplo, un escenario marcado por la edad de la cerda a la llegada a la granja. Podría darse el caso de una cerda que llega a la granja con 200 días. A partir de ese momento tenemos que establecer un periodo de cuarentena y después pasar un proceso de adaptación, con lo cual nos podemos encontrar con que nos vamos a los 260 ó 280 días; y éste no sería el escenario más adecuado. 

Tenemos que ser capaces de cubrir a la cerda en el momento óptimo, justo cuando va a ser más productiva; es decir, entre los 215 y los 225 días. Aunque, realmente no deberíamos especular sobre la edad óptima, ya que disponemos de una gran cantidad de datos para definirla. Por lo tanto podríamos decir que la edad ideal para cubrir a la cerda es aquella en la que el binomio fertilidad/prolificidad nos pueda ofrecer el mayor número de lechones nacidos. Dicho esto podemos afirmar que la mejor forma de determinar la edad óptima para la primera cubrición es extraerla de nuestra base de datos, analizando nuestros propios resultados para calcular que edad de cubrición es la que nos ofrece los mejores resultados.

¿Cómo están influyendo las nuevas genéticas sobre el manejo reproductivo a lo largo de los últimos años?

Hoy en día los animales que tenemos en las granjas son cada vez más frágiles, son casi como animales domésticos o mascotas, y el manejo cada vez se hace más complicado. 

Lo primero que debemos hacer es recurrir a la ayuda de nuestro proveedor de genética, porque son los que conocen mejor las necesidades de estos animales. Por eso necesitamos el apoyo próximo, eficaz y fiel de la casa de genética con la que trabajamos para determinar cuáles son los parámetros ideales en cuanto a edad, condición corporal y peso. 

Es muy importante manejar muy bien los tiempos y organizar protocolos como la cuarentena, la adaptación sanitaria, adaptación a los distintos sistemas de manejo -como puede ser la alimentación electrónica- y todos los factores necesarios para conseguir esa cerda correcta a los 225 días. Todo esto no es nada fácil e implica trabajar mucho siguiendo una estrategia que va a ser diferente según el tipo de genética que utilicemos. 

Debemos construir un plan sólido sabiendo el tipo de genética que queremos y conocer en detalle sus necesidades, tanto nutricionales como de cuidados; incluyendo un plan de reposición en base a la genética y sus necesidades; y respetar los tiempos y necesidades propias de cada genética. No debemos olvidar que el espacio de la granja debe estar perfectamente dimensionado y acorde a las necesidades de reposición. 

¿Cómo valora el uso de herramientas como las hormonas y la Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF)?

Esta es una pregunta muy compleja de la que podríamos hablar largo y tendido. Tratando de simplificar un poco te diría que las hormonas son una herramienta muy útil y necesaria, ya que no todas las cerdas son iguales, y este tipo de herramientas nos ayudan mucho a evitar fallos reproductivos. 

Necesitamos disponer de un alto conocimiento de la fisiología reproductiva de la cerda y ser capaces de realizar un correcto diagnóstico de la causa del fallo reproductivo para poder determinar cuál es la hormona más apropiada en cada momento en función de la casuística ante la que nos encontremos. 

Hormonas como Altrenogest son  ampliamente utilizadas como una herramienta de sincronización, aunque, en mi opinión, hoy en día la sincronización es un beneficio secundario. Lo realmente interesante es que el Altrenogest nos permite inseminar a la cerda en el momento óptimo. Esto es muy importante por que al poder decidir el momento óptimo para cubrir a la cerda, según parámetros como condición corporal, peso, madurez sexual, etc., nos aseguramos que la cerda se cubre justo cuando es capaz de expresar todo su potencial genético.

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